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<journal-title>Quaderns de Psicologia</journal-title>
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<article-title>Recensi&#x00F3;n de <xref ref-type="bibr" rid="ref-6-1749">Moreno y Sastre (2020)</xref>. Por qu&#x00E9; vemos dinosaurios en las nubes: De las sensaciones a los modelos organizadores del pensamiento</article-title>
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<bio><p>Professor honorari. Departament de Psicologia B&#x00E0;sica, Evolutiva i de l&#x2019;Educaci&#x00F3;. Facultat de Psicolog&#x00ED;a, Universitat Aut&#x00F2;noma de Barcelona.</p></bio>
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<email>conrad.izquierdo@uab.cat</email>
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<p>Las autoras Montserrat Moreno y Genoveva Sastre nos ofrecen una contribuci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica con un lenguaje preciso, claro y de elegante sencillez dirigido a un p&#x00FA;blico lector no necesariamente especializado (pero s&#x00ED; preparado para leer textos acad&#x00E9;micos) en la tem&#x00E1;tica abordada y etiquetada en el t&#x00ED;tulo del libro. La extensa informaci&#x00F3;n que las autoras manejan se transmite combinando el relato con la argumentaci&#x00F3;n. Y al tratarse de una monograf&#x00ED;a que pertenece al mismo universo de sus publicaciones precedentes, resulta casi inevitable tomar contacto con otros momentos del desarrollo de su l&#x00ED;nea de investigaci&#x00F3;n conceptual-(metodol&#x00F3;gica). En suma, el lector es inducido y seducido a pensar, aprender y cambiar la manera de ver la relaci&#x00F3;n <italic>yo-mundo</italic>.</p>
<p>Antes de entrar en la arquitectura del texto y cerrar la rese&#x00F1;a con un comentario final, voy a destacar algunos aspectos del libro que, desde mi posici&#x00F3;n de lector, me remiten al campo de intenciones o modos de hacer que la lectura transmite.</p>
<sec id="sec-1-1749">
<title>L<sc>eer para pensar, pensar para aprender, aprender para cambiar</sc></title>
<p>Leer el texto de referencia es poner en cuesti&#x00F3;n el orden cotidiano de lo que llamamos realidad objetiva. Puede parecer poca cosa si contamos las palabras que necesitamos para enunciar este suceso, pero lo cierto es que plantear la pregunta sobre lo que podemos saber de la realidad tiene m&#x00FA;ltiples y profundas implicaciones para la interacci&#x00F3;n y comunicaci&#x00F3;n humana (los sistemas de creencias), y para la ciencia (los paradigmas epistemol&#x00F3;gicos).</p>
<p>Montserrat Moreno y Genoveva Sastre, psic&#x00F3;logas especializadas en psicolog&#x00ED;a del desarrollo y con una clara trayectoria constructivista piagetiana, comprometen el estudio psicol&#x00F3;gico de las distinciones y acciones del conocer en sus diferentes contextos, asumiendo que la mente y el cerebro cooperan. Este aspecto central de su propuesta recursiva de campo (<xref ref-type="bibr" rid="ref-7-1749">M&#x00FC;ller, 1991/1994</xref>) da sentido y profundidad a la lectura del libro porque pone en relaci&#x00F3;n de mutualidad a la mente y el cerebro cuando se activan las operaciones intelectuales y afectivas del pensamiento, ligadas a la herencia y a la cultura. La conducta situada de las personas es el resultado de prop&#x00F3;sitos, creencias, deseos, expectativas, percepciones, sensaciones, etc., cuya producci&#x00F3;n actual tambi&#x00E9;n depende de la historia previa de cada sujeto. Con palabras de las autoras extra&#x00ED;das de otro trabajo, al estudio de las caracter&#x00ED;sticas del proceso de conocer la relaci&#x00F3;n yo-mundo &#x201C;hemos dedicado muchos a&#x00F1;os de investigaci&#x00F3;n observando y experimentando sobre los caminos que siguen individuos humanos para construir su conocimiento de los sucesos, los objetos, fen&#x00F3;menos, es decir, todo cuanto acontece en su entorno&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref-5-1749">Moreno y Sastre, 2010</xref>, p. 62).</p>
<p>El espacio hipot&#x00E9;tico, que propicia la lectura del libro, para pensar qu&#x00E9; hay de real en la realidad que vivimos o &#x201C;por qu&#x00E9; vemos dinosaurios en las nubes&#x201D;, se alimenta de descripciones, met&#x00E1;foras, analog&#x00ED;as, citas literarias, etc., que llevan a visualizar las nefastas consecuencias ligadas al hecho de pretender que una determinada coordinaci&#x00F3;n de palabras, que expresan una forma personal de ver el mundo, pueda ser considerada como si fuera &#x201C;casi&#x201D; la misma realidad (<xref ref-type="bibr" rid="ref-1-1749">Borges, 1939/1957</xref>).</p>
<p>Si rechazamos las formas totalitarias de explicar y organizar el mundo entonces lo importante es descubrir lo que se quiere compartir por ser bueno y &#x00FA;til para la convivencia y el encaje de la diversidad en los modos de acci&#x00F3;n, pensamiento y sentimiento (<xref ref-type="bibr" rid="ref-8-1749">Watzlawick, 1976/1979</xref>).</p>
<p>Una derivada de la reflexi&#x00F3;n sobre la manera de concebir la relaci&#x00F3;n yo-mundo es la consideraci&#x00F3;n democr&#x00E1;tica de c&#x00F3;mo pensamos el bien com&#x00FA;n en t&#x00E9;rminos, por ejemplo, medioambientales (<xref ref-type="bibr" rid="ref-4-1749">Krznaric, 2020</xref>), es decir, pensar en la viabilidad de la cooperaci&#x00F3;n solidaria y sostenible porque esta se planifica a largo plazo, teniendo en cuenta las dificultades y los conflictos que inevitablemente surgen.</p>
<p>En este contexto, <xref ref-type="bibr" rid="ref-5-1749">Montserrat Moreno y Genoveva Sastre (2010</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="ref-6-1749">2020</xref>) incorporan a su discurso una perspectiva psicobiol&#x00F3;gica evolucionista conjugada con una visi&#x00F3;n sociocultural compleja del comportamiento cooperativo de los individuos y los colectivos humanos que se distinguen fundamentalmente por la naturaleza de las relaciones que vinculan a sus miembros. En consecuencia, aprender de d&#x00F3;nde venimos para conservar lo que sigue siendo &#x00FA;til y beneficioso al bien com&#x00FA;n y, a su vez, sacar provecho de los errores cometidos son las dos caras de una misma tarea abierta a todo tipo de posibilidades, pero dirigida a producir cambios que han de ser valorados como innovadores y apropiados por la generaci&#x00F3;n que los propone con visi&#x00F3;n de futuro y los incorpora como comportamientos y formas de organizaci&#x00F3;n matricial de las entidades e instituciones.</p>
<p>Al hilo de esta reflexi&#x00F3;n, el enlace socioafectivo y cognitivo constitutivo de los procesos de ideaci&#x00F3;n, soluci&#x00F3;n de problemas y toma de decisiones debemos revisarlo tomando conciencia de que los actos producidos en una situaci&#x00F3;n son expresi&#x00F3;n de la experiencia y la idea que nos hemos formado del aqu&#x00ED; y ahora. Lo que sucede despu&#x00E9;s de la acci&#x00F3;n depende de c&#x00F3;mo es el mundo en realidad (el territorio), no de c&#x00F3;mo creo que es (el mapa). Comprender esta manera de ver el resultado de nuestras acciones fallidas supone un cambio en la forma de encarar la <italic>sorpresa</italic> y el <italic>desconcierto</italic> en el aprendizaje del d&#x00ED;a a d&#x00ED;a que propicia todo tipo de actividad social y productiva (<xref ref-type="bibr" rid="ref-2-1749">Claxton, 1984/1987</xref>).</p>
<p>En efecto, los factores psicol&#x00F3;gicos de la experiencia no siempre encauzan nuestra forma de pensar en l&#x00ED;nea con las evidencias disponibles. Aceptar que las evidencias no se refieren a hechos sino a las pruebas sobre la forma de relacionar las informaciones en el marco de los supuestos que sustentan las teor&#x00ED;as personales y cient&#x00ED;ficas no resulta f&#x00E1;cil cuando nos sentimos violentados como consecuencia de nuestras convicciones o simplemente distanciados por la falta de familiaridad.</p>
<p>Pongamos, por caso, las respuestas a nuestras acciones y obligaciones sociales que intercambiamos en las conversaciones cotidianas y el esfuerzo de ajustarlas al contexto interaccional (<xref ref-type="bibr" rid="ref-9-1749">Winograd, 1981/1987</xref>). Otro dominio de inter&#x00E9;s que me sugiere la tem&#x00E1;tica de los modelos organizadores del pensamiento es el de las primeras impresiones y su evoluci&#x00F3;n con el conocimiento y trato de las personas (<xref ref-type="bibr" rid="ref-3-1749">Hampson, 1982/1986</xref>).</p>
<p>Para Montserrat Moreno y Genoveva Sastre, <italic>vivir y aprender</italic> conforman un binomio que debe resolverse por la b&#x00FA;squeda heur&#x00ED;stica-hermen&#x00E9;utica y no solo mediante la aplicaci&#x00F3;n de un algoritmo. El itinerario de este planteamiento queda plasmado en la arquitectura del contenido del libro que me ha inspirado, en calidad de lector, los comentarios y las referencias que anteceden.</p>
</sec>
<sec id="sec-2-1749">
<title>M<sc>odelos organizadores del pensamiento: &#x00BF;Qu&#x00E9; son? &#x00BF;C&#x00F3;mo se forman?</sc></title>
<p>La <italic>Introducci&#x00F3;n</italic> ofrece una clara huella de pertenencia y agradecimiento a las bases conceptuales y metodol&#x00F3;gicas recibidas de la mano de Jean Piaget y B&#x00E4;rbel Inhelder. Pero tambi&#x00E9;n se se&#x00F1;ala el esfuerzo realizado por expandir el alcance del proceso de construcci&#x00F3;n del conocimiento cient&#x00ED;fico a cuestiones relacionadas con la forma de pensar en la vida cotidiana. As&#x00ED; es como las autoras ofrecen una visi&#x00F3;n no parcelada de la actividad mental humana considerando el conjunto interactivo de sus operaciones intelectivas y emocionales en dos contextos (pensamiento cient&#x00ED;fico y pensamiento cotidiano) que se solapan. Desde las primeras p&#x00E1;ginas el lector puede sentir la fuerza y la pasi&#x00F3;n que se pone para despertar la conciencia reflexiva sobre c&#x00F3;mo nos comportamos. Conmueve darse cuenta de que &#x201C;ver&#x201D; no es solo mirar, es mirar e interpretar la realidad.</p>
<p>En el <italic>primer cap&#x00ED;tulo</italic> de seis de que consta el libro, se define el concepto complejo de <italic>modelos organizadores</italic>. Estos son el resultado de la actividad del sujeto que organiza los elementos seleccionados de la experiencia, con sus correspondientes significados, de manera que resulte un conjunto o sistema que le parezca coherente y del cual extrae determinadas implicaciones pragm&#x00E1;ticas y personales que gu&#x00ED;an su comportamiento.</p>
<p>El cap&#x00ED;tulo se consagra a desmenuzar los elementos de la definici&#x00F3;n de modelo organizador. Se se&#x00F1;ala la importancia del estado emocional de las personas tanto a la hora de seleccionar unos u otros elementos de la experiencia y asignarles significado para sus vidas como cuando el modelo organizador es el que desencadena una determinada vivencia afectiva en relaci&#x00F3;n con una situaci&#x00F3;n presente o recordada. La selecci&#x00F3;n inconsciente de los datos, la externalizaci&#x00F3;n narrativa y gr&#x00E1;fica de su presencia interna y el peso diferencial del <italic>background</italic> de intereses, conocimientos y creencias son otros se&#x00F1;alamientos a tener en cuenta al aproximarnos por alg&#x00FA;n medio a los modelos organizadores subyacentes al discurso o comportamiento de las personas.</p>
<p>En cuanto al rol del modelo organizador en el pensamiento cotidiano y pensamiento cient&#x00ED;fico, se constata su car&#x00E1;cter selectivo, permanente y a su vez modificable de los significados incorporados. Tanto es as&#x00ED; que el cambio puede afectar incluso a la organizaci&#x00F3;n interna del modelo y a las implicaciones que se extraen de la construcci&#x00F3;n te&#x00F3;rica del pensamiento cotidiano o cient&#x00ED;fico.</p>
<p>Significada la propiedad sist&#x00E9;mica de los modelos organizadores del pensamiento cotidiano y el pensamiento cient&#x00ED;fico, en el <italic>cap&#x00ED;tulo dos</italic> se aporta, en primer lugar, informaci&#x00F3;n para ilustrar la conexi&#x00F3;n cooperativa entre los diferentes niveles de conducta (del sensorial-motriz al intelectivo formal) y el isomorfismo observable en la forma de operar a nivel de las percepciones y de las representaciones, que son los ladrillos de los modelos organizadores del pensamiento.</p>
<p>El tema de la representaci&#x00F3;n mental o la duplicaci&#x00F3;n de la realidad de las percepciones construidas, <italic>cap&#x00ED;tulo tres</italic>, es objeto de un an&#x00E1;lisis detallado porque aborda la cuesti&#x00F3;n central de la definici&#x00F3;n de modelo organizador: &#x201C;un sistema o conjunto din&#x00E1;mico y organizado de representaciones mentales&#x201D;. El significado de la palabra &#x201C;representaci&#x00F3;n&#x201D; en las ciencias humanas se revisa y el concepto de representaci&#x00F3;n mental (no copia de la realidad) se discute en el marco de las investigaciones de las neurociencias cognitivas.</p>
<p>En el <italic>cap&#x00ED;tulo cuarto</italic>, se aborda la dicotom&#x00ED;a cognici&#x00F3;n/emoci&#x00F3;n. En todo momento del texto le&#x00ED;do ha aparecido una visi&#x00F3;n integrada y no opuesta entre el coraz&#x00F3;n y el cerebro. Ahora se retoma el tema desde una perspectiva hist&#x00F3;rica que conduce a postular la unidad del sistema cognitivo-afectivo aportando ejemplos, experiencias personales, conocimiento sobre el desarrollo psicol&#x00F3;gico en los primeros a&#x00F1;os de la infancia e incorporando voces, como es el caso de la reinterpretaci&#x00F3;n de Ivan Pavlov. Todo ese generoso esfuerzo argumentativo acaba cristalizando en la <italic>hip&#x00F3;tesis del pensamiento in-corporado</italic>. Si aprendemos y recordamos con todo el cuerpo, entonces es posible buscar la confluencia de las distintas formas psicol&#x00F3;gicas de construir significado que oscilan entre el razonamiento y la pura emoci&#x00F3;n. La s&#x00ED;ntesis emoci&#x00F3;n-pensamiento, representada en los modelos organizadores, es el dominio seleccionado para ilustrar la complejidad cognitiva-afectiva del amor y de los sentimientos con los que se relaciona. El proceso asimilativo de las vivencias sentimentales y su ajuste interactivo con los contextos tambi&#x00E9;n din&#x00E1;micos de la vida cotidiana son objeto de una amplia discusi&#x00F3;n. Y el conflicto relacional, el cambio personal en las relaciones y la perspectiva de g&#x00E9;nero son las tres dimensiones consideradas. La importancia de la educaci&#x00F3;n emocional vinculada a la construcci&#x00F3;n y revisi&#x00F3;n de los modelos organizadores del pensamiento ocupa el lugar de cierre de este intenso cap&#x00ED;tulo.</p>
<p>El <italic>cap&#x00ED;tulo quinto</italic> sigue con el largo periplo (verbalizado por las autoras) de compartir el rico bagaje de conocimientos y experiencias sobre los modelos organizadores del pensamiento. La denominaci&#x00F3;n de <italic>modelos matriciales</italic> supone un paso m&#x00E1;s a la hora delimitar el alcance de este enfoque para el an&#x00E1;lisis psicol&#x00F3;gico de los sucesos de la vida integrando la territorialidad de las experiencias y jerarquizando los enlaces emergentes. Con la incorporaci&#x00F3;n del t&#x00E9;rmino &#x201C;matricial&#x201D; se asumen los criterios de modularidad y anidamiento. Entiendo que la b&#x00FA;squeda de un m&#x00E9;todo que permita aislar (delimitar, identificar y nombrar) los modelos matriciales a partir de un material oral/escrito biogr&#x00E1;fico o ficticio es la inquietud que est&#x00E1; presente en este cap&#x00ED;tulo. La investigaci&#x00F3;n de Antonio Armada, realizada en el dominio del comportamiento moral, ilustra la opci&#x00F3;n por la metodolog&#x00ED;a cualitativa, aunque no se explicita el procedimiento seguido para hacer visible los patrones que corresponden a modelos matriciales distintos. El segundo ejemplo que se propone para saber m&#x00E1;s c&#x00F3;mo funcionan los modelos matriciales pertenece al dominio de las matem&#x00E1;ticas; y la interesante e ingeniosa experimentaci&#x00F3;n llevada a t&#x00E9;rmino con estudiantes universitarios fue dise&#x00F1;ada por las autoras del libro. En este estudio se trata de identificar lo que ya est&#x00E1; formulado e incorporado como procedimiento que lleva a la soluci&#x00F3;n del problema. Aunque no pasa inadvertido que el uso de algoritmos facilita respuestas r&#x00E1;pidas y &#x00FA;tiles, la novedad de las soluciones que propician acostumbra a ser escasa o inexistente. Por eso me parece muy interesante considerar los esfuerzos de los participantes que no dispon&#x00ED;an en ese momento del conocimiento matem&#x00E1;tico necesario y por tanto tuvieron que echar mano de un procedimiento heur&#x00ED;stico aprovechando otros recursos interiorizados. Entiendo que este cap&#x00ED;tulo est&#x00E1; abierto a nuevos recorridos orientados por cuestiones metodol&#x00F3;gicas de fondo.</p>
<p>El <italic>cap&#x00ED;tulo seis</italic>, y &#x00FA;ltimo, es un chorro de informaci&#x00F3;n sobre los or&#x00ED;genes y la evoluci&#x00F3;n de la vida hasta considerar el lugar que ocupa la humanidad en el mundo. Los humanos de hoy no somos especiales, pero todo apunta a que una parte de la humanidad se comporta de una forma especial cuando no reconoce sus or&#x00ED;genes ni los condicionamientos que se derivan de su vinculaci&#x00F3;n activa con los entornos naturales, sociales y culturales que hacen posible el ciclo vital de cada generaci&#x00F3;n. Repensar el mundo, no aceptar las inercias y confiar en la suma de las peque&#x00F1;as fuerzas constructivas existentes en cada momento es una llamada a la colaboraci&#x00F3;n que se dibuja sostenida por el amor, al tiempo que se dispone de los medios intelectivos y sociales para resolver los conflictos de forma constructiva.</p>
<p>En resumen, el trabajo de investigaci&#x00F3;n de Montserrat Moreno y Genoveva Sastre, profesoras em&#x00E9;ritas de la Universidad de Barcelona, queda recogido y comprimido en este libro que, a mi entender, es la primera entrega del trabajo de s&#x00ED;ntesis de su teor&#x00ED;a funcional sobre los modelos organizadores territoriales y matriciales del pensamiento. Quedan pendientes, para el lector que quiere saber m&#x00E1;s, otros aspectos no menos importantes sobre c&#x00F3;mo proyectar los estudios emp&#x00ED;ricos sobre esta tem&#x00E1;tica ampliamente desarrollada, ilustrada y argumentada.</p>
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<ref id="ref-8-1749"><element-citation publication-type="book"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Watzlawick</surname> <given-names>Paul</given-names></name></person-group> <year>1976/1979</year> <source><italic>&#x00BF;Es real la realidad? Confusi&#x00F3;n &#x2013; Desinformaci&#x00F3;n Comunicaci&#x00F3;n</italic></source> <publisher-name>Herder</publisher-name></element-citation>
<mixed-citation>Watzlawick, Paul (1976/1979). <italic>&#x00BF;Es real la realidad? Confusi&#x00F3;n &#x2013; Desinformaci&#x00F3;n - Comunicaci&#x00F3;n.</italic> Herder.</mixed-citation></ref>
<ref id="ref-9-1749"><element-citation publication-type="book"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Winograd</surname> <given-names>Terry</given-names></name></person-group> <year>1981/1987</year> <chapter-title>&#x00BF;Qu&#x00E9; significa comprender el lenguaje?</chapter-title> <comment>En</comment> <person-group person-group-type="editor"><name><surname>Norman</surname> <given-names>Donald A.</given-names></name></person-group> <comment>(1987)</comment> <source><italic>Perspectivas de la ciencia cognitiva</italic></source> <comment>pp.</comment> <fpage>275</fpage><lpage>314</lpage> <publisher-name>Paid&#x00F3;s</publisher-name></element-citation>
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